Los palacios bajomedievales navarros. Los palacios de aquellos nobles

Palacio de Guenduláin (Guenduláin/Galar)

En el siglo XIV la nobleza navarra empezó a demostrar su estatus socioeconómico mediante la edificación de castillos o fortalezas que, en muchos casos, han perdurado hasta nuestros días. Sin contar con las torres defensivas del Norte de Navarra, me salen unos 15 palacios o torres de cierta espectacularidad, testimonio de la potencia de aquella nobleza que desgarró Navarra durante la segunda mitad del siglo XV y el primer tercio del XVI. Testimonio también de los deseos del rey Carlos III de contar con una Corte espléndida y cool, con nobles poderosos de relucientes atavíos y cultísimas conversaciones. ¿No quería nobleza el muy noble monarca? ¡Pues toma nobleza!

Navarra no es conocida como un territorio de castillos o palacios, más allá de los de Olite, Javier y quizás Marcilla, y en realidad, meter a Olite, a Marcilla y a Javier en el mismo saco es una buena manera de no entender el origen de estas construcciones. La primera es una edificación regia y las segundas, nobiliarias. Pienso que deberíamos rescatar ese pasado de enfrentamientos nobiliarios para dar unidad a ese rico patrimonio arquitectónico con el que contamos. Puede que no sea un pasado glorioso, pues los enfrentamientos entre señores feudales no son algo de lo que podamos sentirnos orgullosos, por más que en Amaiur unos cuantos agramonteses resistieran heroicamente al ejército sitiador. Los navarros (como casi todos los pueblos) nos las hemos pintado solos a lo largo de la Historia para sacudirnos unos a otros con ganas, y eso es algo de lo que hoy deberíamos aprender.

Palacio de Olloqui (Olloqui)

Trabajar con el patrimonio exige una labor de mediación que facilite su conocimiento, disfrute y aprecio por parte de la sociedad. Esto supone que el visitante de un bien cultural pueda darle significado (paladearlo, imaginarlo, entenderlo, contextualizarlo), y eso es más fácil cuando su contexto histórico se puede apreciar de algún modo. Por eso, un palacio solo y aislado difícilmente logra transmitir al visitante todos sus posibles significados, ya que se contextualiza con dificultad. No obstante, tenemos 15 palacios de este tipo en la Navarra Media, muchos visitables, algunos convertidos en locales de hostelería, otros de uso privado, y algunos otros (los menos, hay que decirlo), en ruinas y en peligro de desaparición, como el palacio del Señorío de Guenduláin. Estos palacios adquieren un significado más bonito, más atractivo y más veraz, cuando se contemplan en relación unos con otros.

Desde el próximo curso, en la UPNA trataremos de proponer a los alumnos del Grado de Historia y Patrimonio el trabajo con algunos de estos palacios, para tratar de hacer una propuesta de ruta o rutas palacianas, tanto en la Cuenca de Pamplona como en la cuenca de Lumbier-Aoiz. En torno a Pamplona tendríamos los palacios de Mendillorri, Gorráiz, Olloqui, Góngora y Arazuri. En la Cuenca de Lumbier-Aoiz podríamos situar los palacios o torres de Equísoain, Artieda, Liberri, Ayanz, Mendinueta y Celigüeta. Y aún nos quedarían otros, fuera de estos ámbitos geográficos, como la torre de Olcoz, el palacio de Igúzquiza, o los propios castillos de Javier y Marcilla. Esto por no hablar de las casas-torre de la Navarra Atlántica: Jaureguía (Donamaría), Jaureguía (Irurita), Jaureguízar (Arraioz), Zabaleta (Lesaka), Bergara (Arizkun), y Ursúa (Arizkun).

Ya sé que hay definida una “ruta de los castillos y fortalezas“, sin embargo el listado de fortalezas que la definen carece de unidad en cuanto a su génisis, a su cronología, a su morfología, o a su función… Vaya, que este conjunto de fortalezas es un revoltijo de fechas, orígenes, funciones, evoluciones… que dificultan su comprensión, y en cambio facilitan la proliferación de tópicos y simplificaciones, tan habituales cuando hablamos de Edad Media.

Palacio o castillo de Gorraiz (Gorraiz)

Hay que reconocer que la mayoría de este patrimonio se encuentra protegido, y sin embargo, casos como el de Guenduláin, en un estado de lamentable abandono (a pesar de su espectacularidad y su excelente ubicación), son prueba de que persisten algunas excepciones terribles. Facilitar la comprensión conjunta de este patrimonio disperso, pero hermoso y muy explícito, puede ayudar a su conservación, y a la implicación de la sociedad en su defensa y valoración. Pero no lo olvidemos, porque es testimonio de un pasado de dominación y violencia por parte de clanes nobiliarios enfrentados entre sí en una cruenta guerra civil. Una guerra de nobles navarros contra nobles navarros.

Palacio-torre de Liberri (Liberri. Lónguida)

Acerca de imugueta

Soy profesor de Historia Medieval en la Universidad Pública de Navarra. http://www.unavarra.es/pdi?uid=2159
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