Las torres vigía de la provincia de Castellón

Torre Nostra

Esta última semana he estado en la provincia de Castellón, así que tendré que dejar de lado los palacios navarros del siglo XV. eso sí, no me olvido de las construcciones del siglo XV, ya que aquí, en la costa de Castellón, existen unas torres-vigía bastante desconocidas, fechables entre los siglos XIV y XVII, y que tenían como misión la defensa de la costa frente a los ataques de la piratería berberisca.

Hay algunos paralelismos con las construcciones navarras de la época, tanto en proporciones como en elementos constructivos. Estas torres, de planta cuadrada, por lo general tienen unas dimensiones similares a las de las torres principales de los palacios bajomedievales navarros, aspilleras, matacanes… Toda la costa valenciana está plagada de estas torres, al menos en la zona de la Plana Alta, que es donde yo estoy pasando las vacaciones. Pongo el centro en la Torre Real del cabo de Oropesa. Desde allí, hacia el Norte, las torres que nosotros visitamos son las de Torre la Sal y Torre Nostra, que están en dos de las playas que más nos gustan de esta zona. Entre medio de ambas, en el maravilloso parque natural del Prado de Cabanes, se pueden encontrar las torres de los Gatos, Torre Carmelet, Torre del Carmen y la iglesia fortificada de Albalat. Hacia el Sur de Oropesa, después de la Torre del Rey, se encuentra la Torre de la Cuerda, la Torre Colomera, la Torre de San Julián, la Torre de San Vicente y la Torre del Grao de Castellón. Es decir, doce pequeñas torres defensivas entre Torreblanca y Castellón de la Plana.

Los ataques berberiscos a la costa castellonense debieron de comenzar en el siglo XIV, y desde entonces comenzaron a darse diferentes medidas defensivas y ofensivas para contrarrestar esa violencia: edificación del sistema defensivo de torres en la costa, construcción de flotas defensivas, y ataques a los centros más importantes de piratería en el Norte de África. El siglo XVI ha sido considerado el siglo de plata de la piratería en el Mediterráneo, y su influencia en el imaginario popular llega hasta hoy en día, a través de la conocida expresión “moros en la costa”.

Cinco hombres solían vigilar en cada torre, procedentes de la vecina villa de Oropesa, que en ocasiones estuvo dispensada por ello de acudir a la Milicia: “cuando los soldados o guardas sean cuatro con el artillero, como en la fortaleza de Orpesa, la guardia de la noche será como en el capítulo precedente…”. En fin, me encanta lo de “la guardia de la noche”… Sin embargo, la función más importante de las torres era la de la comunicación por medio de señales luminosas, que avisaban de los ataques.

Aunque en la España del siglo XVI el peligro de un ataque frontal turco a las costas del Levante se consideró real, éste nunca llegó a producirse. Para ello se fortificaron las villas más importantes, donde un ejército grande podría desembarcar. Se temía incluso a la colaboración con los piratas de la importante minoría mudéjar que trabajaba en Levante, hasta el punto de que se dictaron disposiciones que impedían a los mudéjares acercarse a barcos o incluso a la costa, bajo pena de galeras en el caso de contravenir la norma. Sin embargo, lo que sí fue una realidad fueron los ataques de la piratería contra villas costeras de menor importancia, como el saqueo de Torreblanca en 1397, el saqueo de Cullera de 1503, y en la época de Barbarroja, los ataques a Xixes, Denia, Parcent, un nuevo ataque a Cullera en 1532, o los asaltos a Oropesa en 1519, 1534 y 1539. También las costas valencianas fueron objetivos del pirata Salah Rais, con el asedio de Vila Joiosa de 1538 y el ataque a Vinaroz de 1545. Por todo ello no es extraño que Carlos V se decidiese a atacar y conquistar Argel, uno de los puertos de origen de la piratería (1541), o que se construyese la imponente armada que participó en la batalla de Lepanto (1571).

Los turistas que veranean en las playas de Torre Nostra o Torre la Sal no suelen fijarse en su presencia, pero allí están. No obstante, la torre abre al público partir de las 19:30 h. y la podrían visitar en un rato libre. Torre la Sal está musealizada en su exterior, con unos paneles explicativos y unas pasarelas de madera. Esta playa y su entorno se salvaron de la destrucción total gracias a la aparición de un gran poblado íbero, cuando ya estaba proyectada la continuación de Marina d’Or hacia el Norte, je, je. No sólo se salvó la Torre y el yacimiento, sino también un maravilloso entorno natural alrededor. A veces pasan estas cosas.

Cuelgo aquí una par de fotos que he ido haciendo entre mi tiempo de baño, sombrilla y chiringuito.

Torre la Sal

Acerca de imugueta

Soy profesor de Historia Medieval en la Universidad Pública de Navarra. http://www.unavarra.es/pdi?uid=2159
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