¿Era Colón el más listo?

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Este post ha surgido como consecuencia de la corrección de una práctica que entregaron mis alumnos hace un par de semanas. Algunos eligieron como tema “El Descubrimiento de América” y se centraron en la figura de Cristóbal Colón. Mi sorpresa llegó al ver que algunos de ellos me contaban que –a diferencia de la gente de su época- Colón sabía que la tierra era redonda, y por eso se planteó la expedición que finalizaría con el encuentro del Nuevo Mundo. Escondido en bambalinas un nuevo tópico que añadir a nuestro repleto carro histórico: el mundo medieval, oscuro, sórdido e ignorante, fue iluminado por un hombre de mundo, un marino sin patria, un humanista del Renacimiento, Cristóbal Colón. ¿Colón era el más listo de su tiempo?

Pues no. Debería bastar con señalar que hacia el siglo III antes de Cristo, Erastótenes, sin tanto avance tecnológico ni tanto descubrimiento geográfico, avanzó unos cálculos sobre el diámetro de la Tierra mucho más precisos que los de Colón. Se basó tan solo en el análisis de las diferentes sombras proyectadas por el sol en el mismo momento pero en lugares diferentes. Es decir, usó la observación y las matemáticas para acercarse mucho a la verdadera dimensión del Ecuador, que hoy en día estimamos en 40.008 km.

La moderna historiografía considera a Colón como un intelectual con una cultura considerable, pero en absoluto como a un sabio o un marino que pudiera destacar por encima de los demás en conocimientos. Uno de los problemas que encontró a la hora de buscar quien financiase su expedición es precisamente lo erróneo de sus cálculos, que reducían la distancia real entre las costas de España y Japón a una cuarta parte, más o menos. Y los expertos a finales del siglo XV sabían de ese error, y no veían en Colón más que a un vendedor de humo de formación científica endeble. Una cuestión diferente sería la de valorar las posibles informaciones de otro tipo que Colón pudiera poseer para lanzarse a aquella aventura, como relatos de navegantes, objetos traídos por las mareas, etc… Sin duda, a tenor de lo estipulado en las Capitulaciones de Santa Fé, Colón y sus mecenas esperaban topar con tierras desconocidas –islas- en el camino a Japón, quizás como consecuencia de informaciones prácticas más que de teorías científicas.

El estereotipo que lleva a esta confusión –como recuerda Jacques Heers en su libro La invención de la Edad Media–  es el de una Edad Media oscura e ignorante, con Universidades llenas de teólogos integristas y obtusos, incapaces de asimilar una evidencia conocida desde antiguo, como la redondez de la Tierra. Pues bien, esto no solo no es así, sino que las universidades medievales fueron grandes centros de estudio y conocimiento, y estaban llenas de grandes sabios que permitieron –en especial desde el siglo XIII- el desarrollo de unas ciencias experimentales independientes de la teología. Sabios que pusieron las bases de la ciencia moderna, o que incluso ejercen todavía una notable influencia en el pensamiento actual, como por ejemplo Bernardo de Chartres, capaz de darnos un eslogan para el actual y modernísimo buscador científico Google Scholar: A hombros de Gigantes. Al lado de algunos de aquellos maestros, un Cristóbal Colón equivocado de medio a medio en sus cálculos sobre las dimensiones del planeta, no podía parecer más que un charlatán, como apuntaba Jacques Heers.

¿Era Colón más listo? Fue más audaz, y con eso basta. Desde luego sus conocimientos científicos no fueron los que le dieron fama. Lo curioso, no obstante, es la benevolencia con la que ha sido tratado por la Historia. Un reciente estudio sobre su presencia en los manuales de Historia de Francia le sitúa como uno de los dos héroes históricos no franceses reconocidos en ellos, junto al otro extranjero ilustre, Guttemberg. El mismo Voltaire destacó la importancia de Colón como intelectual, como “iluminador” de la política de los Reyes Católicos, aunque seguramente lo hacía como consecuencia de la aplicación de los mismos estereotipos que utilizaba habitualmente para referirse a la Edad Media.

Más info sobre este tema de Historia Medieval en las actas del coloquio celebrado en Palos de la Frontera, coordinado por Consuelo Varela y titulado Cristóbal Colón, 1506-2006. historia y leyenda. Y si alguien se quiere entretener, Jean Favier tiene una magnífica monografía sobre los descubrimientos geográficos desde el mundo antiguo hasta la modernidad: Los grandes descubrimientos: de Alejandro a Magallanes.

Acerca de imugueta

Soy profesor de Historia Medieval en la Universidad Pública de Navarra. http://www.unavarra.es/pdi?uid=2159
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