El gótico ¿Un arte siniestro?

goticos

Una de las representaciones sociales de la Historia más en boga en los últimos años atañe directamente al arte gótico, y se refiere a la expansión de la llamada “subcultura gótica”, que no deja de ser una tribu urbana como otra cualquiera, con sus particularidades, su estética, sus gustos musicales… El análisis de esta denominada “subcultura” es complejo, porque los grotescos malentendidos de naturaleza histórica tienen su origen tanto en los tópicos vigentes sobre la Edad Media y su visión siempre oscura, como en la propia conceptualización del arte medieval como arte bárbaro o godo, y en las erróneas traducciones de los conceptos entre diferentes lenguas. Y yo os pregunto ¿Os parece el gótico un arte siniestro?

Para algunos en España, la moda gótica o siniestra saltó a la palestra cuando las hijas del entonces presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se fotografiaron en la Casa Blanca junto al presidente americano, Barack Obama, ataviadas con unas largas túnicas negras que seguían la estética gótica. Otros aún estamos pensando cómo el Servicio Secreto del presidente de los Estados Unidos pudo permitirles la entrada en la Casa Blanca –con las medidas de seguridad que gastan por allí- pero la realidad es que lograron traspasar todos los controles, y la fotografía dio la vuelta al mundo. La presencia de esta tribu urbana en España no era nueva, pero mucho menos lo era en otros lugares. En el mundo anglosajón se denominan goths, que debería traducirse más bien como godos, y no góticos.

La estética siniestra se caracteriza por el predominio del color negro en la vestimenta, y también por la búsqueda de su contraste con una piel blanquecina que emula artificialmente la palidez mortuoria. Los motivos religiosos “góticos” se toman de los cementerios, y no de la liturgia cristiana, y aunque su uso es habitual (crucifijos en especial), el movimiento gótico es totalmente ajeno a la religión. El aspecto de los góticos es, por tanto, impactante, diferente, y en buena medida produce en quien lo mira sorpresa y rechazo. Sin embargo, esta estética nada tiene que ver con el arte gótico. En la arquitectura, el gótico busca la altura, el colorido y la luminosidad, en la convicción de que Dios está representado por la luz. Por tanto, el negro no es un color que predomine en el arte gótico -ya sea en pintura, escultura o arquitectura-, ni en la vestimenta de la época, aunque sí lo hará en épocas posteriores –no medievales- como por ejemplo en la pintura de Caravaggio y en todas las obras tenebristas. Y en consecuencia, no es que el arte gótico tenga una estética diferente de la que podemos observar en nuestros “góticos contemporáneos”, es que se trata directamente de formas estéticas antagónicas. De hecho, si buscamos paralelismos, sería más lógico unir la estética siniestra con el arte románico, en el que al menos la arquitectura sí resulta más oscura y más intimista, aunque ni por esas.

Pero… -y asumo que esto se puede convertir en un complejo dilema- si la tribu urbana de los góticos no tiene nada que ver con el arte gótico… ¿Entonces de dónde salen sus ideas, su estética y su simbología?  ¿O es que acaso se las han inventado hace unos pocos años? Creo que es mejor que vayamos hacia atrás despacito: En los años ochenta proliferaron una serie de grupos de rock denominados góticos, entre los que cabe destacar a The Cure como grupo más emblemático. Tanto The Cure como los grupos ingleses a los que se les ha colocado la etiqueta gótica, pertenecían en realidad al movimiento post-punk, es decir, una derivación tardía del rock punk. The Cure poseía atributos depresivos y siniestros un tanto inquietantes, diría yo, aunque estas no fueran características que compartieran todos los grupos góticos.

La transformación de una parte del movimiento punk en gótico se debió a la adopción de nuevas formas estéticas que fueron tomadas de las películas de terror realizadas a lo largo del siglo XX. El terror parecía un elemento con el que los punk podían sentirse cómodos: podían continuar despertando el rechazo social y seguir escandalizando. Además, el terror había viajado de la gran pantalla a la televisión, y en todo el mundo hacían fortuna los episodios de la Familia Addams (1964-1966) y los Monster (1964-1967), que mezclaban humor y personajes propios de las fábulas de terror (vampiros, momias, hombres lobo, fantasmas y brujas). Desde comienzos del siglo XX la literatura de terror se había llevado al cine con títulos como Frankenstein (1910), El Golem (1915), Nosferatu, el vampiro (1922), El jorobado de Notre Dame (1923), o el Fantasma de la Ópera (1925). Y aquí estaría la madre del cordero, ya que esta literatura de terror –compuesta a lo largo de todo el siglo XIX- es la que se ha considerado como la narrativa gótica.

La narrativa gótica es recuperada especialmente por autores románticos que modifican “relativamente” la visión negativa del medievo que habían tenido hasta entonces los eruditos desde el Renacimiento hasta la Ilustración. En realidad los estereotipos sobre el Medievo seguían vigentes (oscuridad, ignorancia, violencia…), sólo que para los románticos las supuestas oscuridad y violencia del periodo resultaban atractivas, y en absoluto rechazables. Autores como Horace Walpole, Lord Byron, Edgar Allan Poe, Mary Shelley, R.L. Stevenson o Bran Stoker son responsables del éxito de este género literario, que en ocasiones resultaba extremadamente terrorífico y turbador. Baste con leer algunos de los relatos cortos incluidos en la obra Cuentos de lo grotesco y arabesco, de Edgar Allan Poe. Muchas de aquellas obras de los autores mencionados se situaban en su presente, en el siglo XIX, pero las raíces de los misterios narrados siempre se encontraban en el medievo, y la acción transcurría en una arquitectura gótica a la que siempre se hacía referencia por medio de alusiones a diferentes elementos constructivos (arcos, bóvedas, torres, arquerías…).

Quizás un año paradigmático de aquel estilo literario fuera 1816, cuando Lord Byron se trasladó a Suiza –hastiado del rechazo de Inglaterra. Aquel verano lo pasó Lord Byron alquilado en la villa Dioati, situada en Cologny (Suiza), y con la frecuente compañía de personas que en adelante resultarían muy relevantes para el futuro de la literatura: Mary Shelley, Percey Shelley, John Polidori, y el propio Lord Byron. Parece que a petición de Lord Byron –el 16 de junio de aquel año- todos se embarcaron en la redacción de obras de terror, aunque a la postre sólo dos se terminarían, y formarían parte de las más célebres de la Historia: Frankenstein, de Mary Shelley, y Ernestus Berchtold, obra precursora de El vampiro, que publicaría Polidori tres años más tarde.

Ha resultado complejo, pero hemos podido llegar desde Lord Byron a las hijas del expresidente Rodríguez Zapatero haciendo un interesante recorrido por literatos decimonónicos, películas de terror, comedias televisivas y grupos de rock punk. Lo increíble de todo esto es que el arte gótico y el medievo haya permanecido en el fondo de la cuestión, como decorado estéticamente requerido por artistas de tan diferentes épocas, estilos y medios. Y es que la Edad Media mola… (Y la Historia Medieval, claro).

Acerca de imugueta

Soy profesor de Historia Medieval en la Universidad Pública de Navarra. http://www.unavarra.es/pdi?uid=2159
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2 respuestas a El gótico ¿Un arte siniestro?

  1. Marta dijo:

    Para nada creo que sea el gótico un arte siniestro, lo que es siniestra es la ignorancia.

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  2. Pascual Tamburri dijo:

    Visto desde Estrasburgo, y conociendo la literatura y música asociados: por supuesto que no. Lo qeu falta, tras los errores románticos, es el valor necesario para en una restauración de verdad de una iglesia gótica usar los colores de la decoración interior y exterior de su época.

    Y no solo iglesias; Olite ya sabes que debe más a los románticos, a Disney y al mismo cine que a la realidad. Realidad que además con los siglos cambia, porque un edificio, y una iglesia igual, es algo vivo, que evoluciona, crece, cambia, que no puede dejarse “como fue” en un siglo x y con arreglo a nestras ideas sobre ese siglo.

    Pero tú diviértete 🙂

    ________________________________

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