Vascos o vascones

sin-titulo-1Fuente: M. Múgica (2007), Los Vascones, Pamplona: Gobierno de Navarra.

El artículo de hoy viene motivado por una publicación científica del año pasado, en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) en que se comparaban los genomas de los antiguos hombres de Atapuerca (yacimiento de El Portalón, en la entrada de la Cueva Mayor, e individuos situados en el Calcolítico, hace entre 3.500 y 5.500 años), con los de las sociedades españolas actuales. El objetivo era conocer qué grado de semejanza existía entre aquellos primeros agricultores de Atapuerca y nosotros. La sorpresa de la investigación fue el descubrimiento de que los hombres de Atapuerca (Burgos) se parecían más a los actuales vascos que a ninguna otra población peninsular actual. El descubrimiento tuvo su repercusión mediática, aunque a partir de aquí viene el lío de interpretar esos datos. La primera explicación que a uno se le puede ocurrir es que estamos ante los primeros vascos o vascones de la Historia, y que, por tanto, en el calcolítico el territorio vascón era mucho mayor y llegaba casi hasta Burgos.

Pero no nos precipitemos, porque los propios científicos que firman el trabajo (19 investigadores de universidades como Upsala o Estocolmo, en Suecia, Harvard, en Estados Unidos, o la española Complutense de Madrid), nos lo explican: los resultados de esta investigación suponen que las sociedades vascas han conocido un mayor grado de aislamiento a lo largo de la Historia que el resto de las sociedades españolas. Dicho de otro modo: la especificidad de los vascones no hay que buscarla en fechas inmemoriales, sino en épocas que conocemos mejor, es decir, en tiempos donde ya había escritura. Una forma más de decirlo: en época prehistórica los vascones eran genéticamente similares a los pueblos que les rodeaban. Y los que hayan leído algo sobre el tema entenderán que este estudio constituye una demostración muy relevante sobre un tema controvertido.

Por suerte este estudio no ha pillado a contrapié a todos los historiadores: En los últimos tiempos una parte de la Historia Antigua de esta zona del Pirineo ha empezado a ponerse en orden, gracias al sentido común y el buen hacer de algunos profesionales de la Historia. Particularmente recomendables son los trabajos de Javier Andreu sobre los vascones, ya sea para revisar fuentes literarias (junto a Ángel Jordán), para descubrir nuevos testimonios arqueológicos, o para analizar nuestra forma de enfrentarnos a este tema histórico (destaco su interesante y más que útil artículo “Los vascones van al instituto”). Su análisis de las fuentes escritas romanas nos ha descubierto que las referencias a los vascones constituyen a lo largo del tiempo un cliché que procede del mismo conocimiento de las fuentes escritas romanas que se tenía en épocas posteriores (época bajoimperial, visigoda y altomedieval).

Cuando uno acude a las fuentes romanas para observar las referencias a los territorios del Norte del Ebro (recogidos casi todos en la Colección de textos histórico-jurídicos navarros de Gregorio Monreal y Roldán Jimeno), observa que los geógrafos romanos (Ptolomeo o Estrabón) fueron nombrando a todos los pueblos del Norte peninsular, y que esas denominaciones tenían que ver –unas veces- con el nombre de un lugar (jacetanos) y otras veces con el nombre de una tribu (vascones). Es decir, los geógrafos romanos nombraban lo que veían (o sabían) pero con un criterio subjetivo, no científico. Por ello, pensar que aquellos territorios tenían una coherencia lineal o poligonal, es decir, unas fronteras cerradas, resulta muy inexacto. Cualquiera que se acerque al conocimiento de los periodos anteriores a la llegada de los romanos encontrará en el territorio actualmente navarro yacimientos con influencias celtas o iberas en mayor o menor grado, pero no yacimientos que tengan un contexto cultural diferente del que se puede encontrar en los territorios vecinos.

Sin más, concluyo diciendo que la especificidad de los vascones parece ir construyéndose como consecuencia de un mayor aislamiento (o un menor trasiego de gentes con respecto al resto de territorios peninsulares) de estas comarcas a partir de la llegada de los romanos. La construcción de una especificidad de tipo político se produce a partir de la lectura de las fuentes romanas en época bajoimperial, visigoda y posterior. Esto no es ni bueno ni malo para la Historia de Navarra, simplemente es. Por eso hay que tener tanto cuidado con los mapas que elaboramos de aquella época, no vaya a parecer que por entonces había Estados como los actuales, con fronteras precisas y puestos aduaneros (como en el caso arriba expuesto). También habrá que esperar que siga avanzando la arqueología, y que nuestro conocimiento histórico vaya poco a poco dependiendo menos de las informaciones plasmadas en los textos romanos, que durante mucho tiempo han sido tan mal interpretadas por unos y otros.

Acerca de imugueta

Soy profesor de Historia Medieval en la Universidad Pública de Navarra. http://www.unavarra.es/pdi?uid=2159
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