Rise of Venice

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Esta semana me propongo escribir sobre una parte de mis investigaciones, que dedico últimamente a los videojuegos. En concreto a los videojuegos de estrategia histórica, como Civilization, Age of Empires, Europa Universalis, Rise of Nations, Imperium Civitas, Anno 1404Patrician Rise of Venice, que son los que a mí siempre me han gustado más. Respeto mucho a los videojugadores que disfrutan con aventuras virtuales del estilo de Call of Duty, pero a mí me ponen muy nervioso, y hasta me marean. Además, siempre le busco una utilidad educativa al videojuego, y los de estrategia, en ese aspecto, son los de mayor potencialidad. No lo digo yo, sino diversos especialistas que se han dedicado incluso a utilizarlos en las aulas.

Pero no quiero desviarme de la cuestión que quería comentar hoy: los videojuegos de estrategia basados en la actividad comercial de la Baja Edad Media, la saga Patrician, y la última entrega de Calypso Media, Rise of Venice. En estos videojuegos el jugador asume el papel de un comerciante de la Baja Edad Media, algo que ya de por sí me parece interesante, pues permite combatir el extendido estereotipo sobre una Edad Media de castillos y caballeros. Aunque el primer videojuego –The Patrician- apareció en 1992, yo sólo puedo hablar de los videojuegos con los que he jugado, Patrician III, Patrician IV y Rise of Venice. Los dos primeros están ambientados en el mar Báltico, y el contexto concreto es el desarrollo comercial de la Hansa. La ciudad principal desde la que se parte en la campaña principal, es Lübeck, aunque los puertos que se pueden visitar van desde Novgorov, en Rusia, hasta Brujas, en la actual Bélgica. Como su nombre indica, Rise of Venice está ambientado, en cambio, en el comercio del mundo Mediterráneo –también bajomedieval-, donde compiten los poderes militares y comerciales de Venecia y Génova, y donde además el poderío turco amenaza los negocios venecianos en las costas de Oriente Próximo.

El juego es suficientemente complejo, en todos los casos, como para constituir un interesante reto para un jugador experimentado. El jugador maneja una empresa comercial familiar, y debe tener en cuenta los gastos e ingresos, sus empleados y sus barcos, los precios de mercancías –tanto de compra como de venta- en todos los puertos, y el coste de mantenimiento de su empresa cuando no hay actividad comercial. Los ingresos pueden obtenerse tanto por la producción de determinados productos, como por su venta en diferentes plazas. Sin embargo, en todos los casos es necesario observar de manera rigurosa la ley de la oferta y la demanda, para que el negocio sea redondo y no haya pérdidas. Por tanto, el jugador habrá de estudiar cada puerto con sus producciones, con su oferta y su demanda, a fin de establecer rutas comerciales eficientes. Aquí es donde estos juegos resultan más interesantes, pues reproducen de una manera bastante fiel el tráfico comercial tanto del mundo hanseático como del área mediterránea medieval. Al Norte, los mercaderes alemanes de la Hansa actuaban como mediadores entre la producción de materias primas del Norte de Europa y de Rusia –espacios que se iban incorporando al comercio internacional- y la producción de productos manufacturados provenientes de los Países Bajos, o del vino y la sal producidos en la Gascuña francesa. En el Mediterráneo, Venecia podía comprar en Oriente especias y sedas para distribuirlas por los puertos europeos, o abastecerse de cereal en Sicilia y Creta. En fin, todo muy real, si atendemos a cualquier libro de economía medieval. Y podría seguir dando ejemplos.

La segunda parte de estos juegos consiste en el ascenso social, que se puede lograr a partir de los éxitos económicos. La familia logra ir ascendiendo en la escala social, obtiene cada vez mayores recursos, diversifica su actividad económica (producción industrial, intercambio comercial y préstamo), y por tanto establece alianzas (matrimonios) con miembros de las oligarquías ciudadanas, y entra a participar en el gobierno de la ciudad. El mayor logro del jugador consistirá en asumir el gobierno de Venecia (Rise of Venice) o de la Hansa (Patrician).

Claro está que desde la visión de un historiador hay pequeños errores, pero el contenido histórico me parece de lo más cuidado. El videojuego impone en ocasiones un formato excesivamente rígido, que no se ajusta a la realidad histórica por su simplicidad, pero esto es una consecuencia derivada de un intento de recreación que no puede ser omnímodo, por el momento. Por poner un ejemplo, el gobierno de Venecia fue muy complejo, y se basó en la existencia de una gran cámara representativa, el Gran Consejo, que elegía a los miembros del Senado. De él surgía el principal órgano ejecutivo, que fue desde comienzos del siglo XIV el Consejo de los Diez. Pues bien, el Senado de Rise of Venice es, en realidad, un Consejo de los Diez, lo cual es un error, por un lado, y una simplificación de la realidad, por otro. Otro ejemplo, Venecia se adueñó de un importante territorio tras de sí, hoy llamado Véneto, y antiguamente la “Tierra Ferma”, pero el videojuego no representa territorios o distritos de naturaleza política, sólo los puertos mediterráneos más relevantes, que pueden estar aliados o asociados con Venecia o con Génova.

En fin, por seguir poniendo peros, es cierto que se podrían marcar más claras las diferencias entre Venecia y la Hansa. El comercio veneciano fue monopolístico y sólo permitido para los ciudadanos de Venecia, mientras en el Norte de Europa (Brujas), era libre. Venecia obtuvo beneficios desorbitados con monopolios –como el de la sal- que sólo se podían sostener mediante una imponente flota militar. La Hansa sirvió de punto de intercambio entre el Este recién colonizado y los Países Bajos, mientras Venecia sirvió de nexo comercial entre Oriente y Occidente. Sin embargo, las necesidades financieras de los venecianos fueron mucho mayores, pues traficaban con mercancías de precio mucho más elevado.

Este tipo de matices son difíciles de plasmar en un videojuego, pero todo llegará. Quien juegue a cualquiera de estos juegos comerciales ambientados en la Baja Edad Media conocerá a la perfección la geografía marítima medieval, comprenderá el desarrollo económico de los puertos europeos en las últimas centurias medievales, la rivalidad entre Génova y Venecia, el gobierno republicano veneciano, el concepto de ciudad-estado, la asociación de ciudades en la Hansa, así como el funcionamiento del comercio europeo de la época tanto a nivel micro como a nivel macro. En fin, es una pena que Rise of Venice no cuente con un manual de instrucciones, pues resulta un juego muy poco intuitivo y francamente difícil de jugar. Sin embargo, estoy convencido de que se puede convertir en una extraordinaria herramienta para enseñar y entender los cambios en la economía medieval.

Acerca de imugueta

Soy profesor de Historia Medieval en la Universidad Pública de Navarra. http://www.unavarra.es/pdi?uid=2159
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Una respuesta a Rise of Venice

  1. Pascual Tamburri dijo:

    me encanta. Y conste que en algñun instituto de Navarra ya hay un proyecto de Historia a través de los juegos.

    ________________________________

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