El País de los cátaros

Este fin de semana he leído un interesante artículo de Marie-Carmen García, de la Universidad de Lyon, sobre la creación del País de los Cátaros como ruta turística en el Departamento francés de l’Aude, es decir, al Norte de la frontera pirenaica catalana, sólo encima del Departamento de los Pirineos Orientales. Para situarnos, la capital de l’Aude es la famosísima Carcasonne, cuya ciudadela medieval fue restaurada por el polémico arquitecto Viollet-le-Duc.

La configuración de una ruta turística en esta zona tuvo como protagonista al Centro de Estudios Cátaros, que desde su fundación en 1981 estuvo controlado por eruditos locales. Aunque originalmente el gran medievalista Philippe Wolf estuvo implicado en esta asociación, finalmente el Centro de Estudios Cátaros actuó de una manera autónoma con respecto a los centros de investigación académicos. En los años noventa el Departamento de l’Aude consiguió acceder al programa de financiación europea LEADER, y alzarse además como símbolo de este programa de promoción de espacios rurales económicamente deprimidos. El desarrollo económico por medio de un turismo creado a partir del patrimonio histórico de la zona parecía en Bruselas una idea estupenda que exportar a otros territorios.

La cuestión es que la herejía cátara que sirvió para dar nombre a toda esta zona había sido barrida en el siglo XIII, y poco quedó de ella en el Sur de Francia, puesto que la Iglesia declaró una triunfal cruzada contra ellos y los persiguió por todos los rincones del Sur de Francia. Aunque la ruta turística que empezó a crearse se centró en una serie de castillos emblemáticos donde supuestamente se habrían refugiado los cátaros de su persecución, en realidad alguno de esos castillos corresponde a la fortificación de la frontera entre las coronas de Francia y Aragón, y data del siglo XIV. Es decir, los ojos de los cátaros no pudieron ver alguno de estos castillos por ser cronológicamente posterior. Eso sí, nadie les quita su resistencia en los espectaculares Peyrepertuse, Quéribus o Montsegur, entre otros.

Nada de esto importó para la creación de la ruta turística, pues los intereses económicos parecían más importantes. El segundo programa LEADER (1994-1998) obtenido por el Departamento de l’Aude, se centró de manera exclusiva en la creación de la marca comercial “País cátaro” (Pays Cathare) para la comercialización de productos alimentarios y artesanales, olvidándose de los trabajos puramente históricos. A partir de estas actuaciones, las críticas al programa por parte de los historiadores fueron numerosas, por ejemplo por parte de Jean-Luis Biget, a raíz de lo cual se tuvo que dar un nuevo giro a estas políticas. En cualquier caso, la marca ya se había registrado: País Cátaro es hoy una referencia tanto sobre el terreno como en internet, a pesar de ser una creación historiográfica más que discutible. La realidad es que esta ruta tiene hoy su impacto económico en l’Aude, y dudo que quieran cambiar ese importante reclamo para una zona que –por otro lado- es turísticamente maravillosa y que cuenta con unos vestigios medievales (castillos y abadías), de gran interés, y unos paisajes espectaculares.

Quizás sea paradógico, pero a mí me encanta la idea del “País Cátaro”. Yo crecí leyendo cosas como “Los hijos del Grial”, de Peter Berling, y aunque sepa que todo el argumento de la novela es una gran patraña, la historia de los cátaros es apasionante, y cada vez que oigo el nombre de la familia Trencavel algo me hace evocar una Edad Media mágica que no por ser falsa deja de gustarme, llámenme friki. Y además, creo que este modelo de desarrollo francés, basado en los parques al aire libre y que ha superado la idea del museo encajonado dentro de cuatro paredes, tiene mucho recorrido y mucho futuro, particularmente en mi tierra navarra, que no necesita inventarse ninguna ruta herética, sino que tiene la sólida Historia de un reino medieval tras de sí. Un poco de imaginación histórica no nos vendría mal, y además haríamos negocio.

Marie-Carmen Garcia (2007). La mise en patrimoine du catharisme. Enjeux de territoire, enjeux d’identité. En: Iñaki Arrieta Urtizberea (Ed.). Patrimonios culturales y museos: más allá de la Historia y del Arte. Bilbao: Universidad del País Vasco, p. 45-60.

Pongo también tres enlaces, primero a un post interesante sobre el tema, luego a la web de l’Association des Sites du Pays Cathare, y finalmente el sumario de la revista “Arqueología, Historia y viajes sobre el mundo Medieval”, que recoge un artículo divulgativo de Josep Torroella (2007), sobre los castillos cátaros, por si a alguien le interesa ampliar la información:

http://espirituviajero.com/ruta-de-los-cataros-francia/

http://www.payscathare.org/

http://www.editorialgram.com/medieval/files/2012/05/PDF-MEDIEVAL20.pdf

 

 

Acerca de imugueta

Soy profesor de Historia Medieval en la Universidad Pública de Navarra. http://www.unavarra.es/pdi?uid=2159
Esta entrada fue publicada en Recreación histórica y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s