¿Reconoció el Imperio Romano la realidad diferenciada de los vasco-aquitanos?

En este nuevo post volveré a ocuparme del Atlas histórico de Navarra publicado este año por la editorial Pamiela. Prometo no seguir explotando este filón, aunque habría aún muchas cosas que debatir sobre este libro.

La cuestión que me ha llevado a escribir este post resulta en cierta manera novedosa, ya que no había leído nunca este argumento sobre la creación de la provincia romana de la Novempopulania en el actual territorio francés, y que incluía la fachada atlántica francesa –sin llegar a Burdeos- y prácticamente todo el Pirineo francés, a excepción de la parte catalana. Para el autor del atlas, la creación de esta provincia habría supuesto el “reconocimiento de Roma a su [la de los pueblos vasco-aquitanos] realidad diferenciada de las Galias”.

Resulta complicado hablar de territorialidad en aquella época, pero desde luego Roma no se caracterizó por su sensibilidad hacia los pueblos indígenas, ni estaba en su ideario político el reconocimiento de realidades étnicas. Al contrario, en las motivaciones de Roma para la creación de las provincias habría que pensar en una combinación compleja de factores: defensa, interés económico y eficacia en la gestión del Imperio, por encima desde luego de criterios racionalistas que atendiesen a especificidades étnicas, que serían más propios de nuestra manera de pensar, y muy difíciles de observar desde Roma en una época en la que la cartografía sólo era capaz de representar itinerarios, pero no territorios cohesionados. Esto se puede comprobar echando un vistazo sobre la llamada Tábula Peugetiana, el más espectacular ejemplo de itinearia picta, conservado actualmente en la Biblioteca Nacional de Viena, y en el que falta el fragmento correspondiente a Hispania.

De hecho, cuando las fuentes escritas romanas (los itinearia scripta), como los de Plinio o Estrabón se refieren a los antiguos pobladores del actual territorio vasco-navarro-aragonés, mencionan multitud de nombres diferentes, algunos de los cuales simplemente aluden a su condición de pobladores de una ciudad (andelonenses, de Andelos/Andión, segienses, de Ejea, jacetanos, de Jaca…), pero no a un carácter étnico o político [Se pueden consultar estas fuentes en el tomo de Textos histórico-jurídicos navarros de Gregorio Monreal y Roldán Jimeno]. Aun cuando autores como Estrabón o Plinio demostraban un cierto conocimiento de estas regiones, y fueran capaces de nombrar los pueblos y ciudades de cada zona controlada por Roma, resulta complejo y sobre todo, anacrónico, pensar que el Imperio Romano podía tener la sensibilidad que hoy tenemos hacia posibles cohesiones étnicas o culturales, a la hora de planificar la geografía de una provincia.NOVEMPUPULANIA

Acerca de imugueta

Soy profesor de Historia Medieval en la Universidad Pública de Navarra. http://www.unavarra.es/pdi?uid=2159
Esta entrada fue publicada en Historia de Navarra y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s